Observabilidad IT, una aliada del negocio

La observabilidad es un concepto imprescindible en la gestión de la IT actualmente. Para entender su impacto en los negocios es necesario echar la vista atrás y observar cómo la evolución de la tecnología empresarial justifica su aplicación.

En ese sentido, recordemos que hace no tanto tiempo, cuando se comenzaban a informatizar los procesos manuales en las empresas, las compañías hacían uso de un gran ordenador central, denominado Mainframe (actualmente todavía en uso en ciertos sectores, principalmente en entornos altamente regulados como el financiero o el de seguros). La conexión al mismo, se hacía a través de un terminal conectado directamente al sistema.

A medida que surgió la necesidad de incorporar procesos y servicios cuya naturaleza no encajaba en este sistema central (por coste y optimización), comenzaron a florecer los sistemas abiertos, basados en UNIX principalmente. Pero la ventaja de disponer de sistemas más flexibles y económicos traía sus consecuencias. Por una parte debilitaba la seguridad y el control que proporcionaba un sistema propietario; la distribución de procesos en servidores diferenciados obligaba a disponer de una conectividad entre ellos y hacia ellos; y, para complicar más la situación, y a medida que crecía la demanda de almacenamiento, la topología de las infraestructuras se fue volviendo más compleja, ya que fue necesario separar el cómputo del almacenamiento, demandando una nueva capa de conectividad entre ambos elementos.

Los factores citados en el párrafo anterior constituyeron el germen de la creación de Centros de Proceso de Datos (CPDs) preparados para alojar las cargas de trabajo que se demandaban en aquella época que fueron potenciados, posteriormente, para alojar cargas futuras, tratando de evitar puntos únicos de fallo que dejaran los sistemas inaccesibles o sin poder ejecutar procesos críticos para el departamento de IT. Y es precisamente en este punto, en el momento en el que se constata la heterogeneidad de elementos existentes en los CPDs, cuando surge la necesidad de controlar, visualizar y corregir, al menos de forma reactiva y con el menor retraso, los eventos y las alarmas que generan los sistemas que ‘viven’ en los CPDs.

La observabilidad nos lleva a una capa superior, en la que no nos centramos únicamente en métricas y datos de los sistemas IT por separado, sino que conjugamos la monitorización de los sistemas con la lógica de negocio.

Necesidades de monitorización de recursos y procesos

Así, asistimos al nacimiento de la monitorización, basada en la recolección de una serie de datos y métricas de los sistemas de manera que, desde una consola central, se podía tener más o menos controlado el entorno y reaccionar ante eventos que necesitaran una asistencia para corregirlos. Al estar en un entorno físicamente aislado, los problemas habituales eran fallos físicos: rotura de un disco, fallo en la placa base de alguno de los sistemas o la indisponibilidad de un cable.

Avanzando un poco más, la irrupción de Internet fue otro hito que supuso una puerta abierta para generar modelos de negocio no vistos hasta la fecha, pero también un riesgo al exponer al exterior sistemas circunscritos hasta entonces únicamente al ámbito privado de la empresa. Fue necesaria la implementación de modelos de seguridad mediante el aislamiento de redes y varios niveles de cortafuegos perimetrales, fortificando el núcleo de los procesos de negocio, para que estuvieran lo más protegidos posibles.

Y todo ello supuso también una nueva concepción de la monitorización, ya que no se debía controlar únicamente lo que pasara dentro del CPD, sino que era necesario vigilar accesos externos y verificar si estaban permitidos o no; o controlar el número de conexiones a determinadas webs para anticiparse a posibles saturaciones de los servicios. A medida que se iban incluyendo nuevas piezas en el tablero de juego, se hacía realmente complicado controlar los entornos y garantizar que todo estuviera en orden, ya que cada vez se incorporaban más fuentes de información y nuevas formas de consumo de los servicios.

Sin una correlación extremo a extremo y una remodelación de la monitorización tradicional, las empresas estaban abocadas a confiar solo en la suerte para identificar correctamente el origen del problema y poder solucionarlo. Con esta nueva realidad, se identificó claramente que los sistemas IT y el negocio no podían ir por separado, que estaban intrínsecamente ligados y era necesario verlos como un todo. Así nació el concepto de observabilidad.

La observabilidad nos lleva a una capa superior, en la que no nos centramos únicamente en métricas y datos de los sistemas IT por separado, sino que conjugamos la monitorización de los sistemas con la lógica de negocio, de modo que, definiendo correctamente las salidas esperadas, podemos conocer el estado real de nuestros procesos. A ello han ayudado notablemente las técnicas de Inteligencia Artificial y Machine Learning que, en base al entrenamiento de determinados modelos, son capaces de identificar anomalías o patrones no usuales y adelantarse de forma predictiva a posibles problemas que puedan darse en el futuro.

Observabilidad y ciberseguridad

Pero también debemos ver la observabilidad como un poliedro irregular, ya que en función de la cara en la que miremos veremos formas diferentes. Es necesario controlar el ámbito técnico para garantizar que los procesos del negocio se ejecutan con los valores de rendimiento, disponibilidad y seguridad establecidos; pero también el ámbito organizativo, controlando, por ejemplo, quién y de qué forma puede desplegar servicios en entornos de nube publica, de manera que se pueda llegar a tener un control exhaustivo del gasto en este tipo de plataformas.

Otro claro ejemplo es el control del acceso al dato y su consumo por las personas o sistemas que tengan permitido hacerlo; y que sea auditable, trazable y verificable. A ello ha contribuido enormemente la adopción de los Data Fabric, que facilitan de forma significativa la observabilidad respecto a todas las capas en las que reside el dato. Y por ultimo, pero no por ello menos importante y debido al auge exponencial de los ciberataques a empresas de todo tipo de sectores, es imprescindible disponer de todos los medios posibles en nuestras manos para paliar los efectos de dichas amenazas. Sin duda, aplicar y definir políticas de control y reducción de la superficie de ataque en base a la observabilidad es el mejor comienzo para ello.

Debemos entender que lo que de verdad le importa al negocio es ser competitivo, bien sea fabricando la pieza con la tolerancia exigida en el caso de la industria; fidelizando y optimizando la experiencia de usuario en el del comercio electrónico; o mejorando la vida de los ciudadanos en el ámbito de las administraciones públicas. Y para todos esos objetivos de negocio, la tecnología y, particularmente, los datos se han convertido en piezas imprescindibles y el eje sobre el que se articulan los procesos y las decisiones. Es por tanto indispensable disponer de una observabilidad de extremo a extremo que garantice un control absoluto de lo que sucede en la organización, ya que de ello depende, en gran medida, la oportunidad de desarrollar mejor el negocio e impulsar su competitividad.

La vocación última de dicha observabilidad es, por tanto, ayudar a mejorar los procesos propios del negocio: desde el mantenimiento predictivo de las piezas de maquinas en las cadenas de producción para su sustitución con el mínimo impacto en la misma, a la optimización de la logística para la reducción de la huella de carbono o el aseguramiento y la certificación del cumplimiento normativo y regulatorio que apliquen en determinado sector.

Omega Peripherals pone a disposición de organizaciones de todos los sectores soluciones y servicios integrales para alinear la IT con el negocio mediante una estrategia de observabilidad 360º continua y proactiva. Estamos listos para que tu negocio aproveche todas las ventajas de la transformación digital.

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